Sifu Chan Chee Man: La Piedra de Rosetta del Ving Tsun

Igual que la Piedra de Rosetta fue clave para entender los jeroglíficos del antiguo Egipto, el Maestro Chan Chee Man se erigió como una figura fundamental en la revelación de los enigmas ocultos tras las formas del Ving Tsun. Estos misterios, que han sido celosamente custodiados por la cultura oriental durante siglos, constituyen un legado invaluable que trasciende las meras técnicas marciales. El vínculo entre maestro y alumno, encapsulado en la palabra «Sifu,» va mucho más allá de la simple transmisión de conocimiento. Es un lazo de confianza, una expresión de fe, y una manifestación de la dignidad del discípulo en busca de la enseñanza.

En la tradición oriental, la palabra «Sifu» engloba un compromiso que va más allá de la mera adquisición de habilidades. Requiere una disposición a ser moldeado por la enseñanza del maestro, una entrega total de mente y cuerpo para asimilar no solo las técnicas, sino también los valores y la filosofía detrás de ellas. Es un viaje que demanda humildad, respeto y perseverancia, y que culmina en la demostración de que uno es digno de llevar adelante la tradición.

Las formas de Ving Tsun y, en general, las del Kung Fu, pueden considerarse como antiguos jeroglíficos que albergan en su interior pequeños «secretos.» Estos secretos, como tesoros ocultos, solo eran revelados a unos pocos practicantes privilegiados. Dentro de sus movimientos aparentemente simples y repetitivos, estas formas esconden mensajes cifrados que solo aquellos que comprenden su significado y saben cómo descifrarlos pueden acceder al conocimiento profundo que desean transmitir a quienes las practican.

El Maestro Chan Chee Man, como detalló Sifu Jose Ortiz en su libro «Las claves del Ving Tsun,» desempeñó un papel crucial en la preservación y transmisión de este valioso tesoro del Ving Tsun. Desde el momento en que comenzó su aprendizaje con su propio maestro, Yip Man, el Maestro Chan Chee Man registró meticulosamente todos los apuntes, dibujos y anotaciones que surgieron de su inmersión en este arte marcial. Este tesoro de conocimiento, que había estado al borde de perderse en el tiempo, se ha convertido en una fuente invaluable de sabiduría y comprensión del Ving Tsun.

El acto de preservar y compartir estos tesoros ocultos no solo enriquece la tradición del Ving Tsun sino que también garantiza que las generaciones futuras tengan acceso a esta rica herencia. A través del esfuerzo continuo de maestros como Chan Chee Man, se permite que estos secretos se mantengan vivos y continúen inspirando a aquellos que buscan no solo la maestría física, sino también la comprensión espiritual y filosófica que se encuentra en el corazón del Ving Tsun.

Durante muchos años la mayoría de maestros que he conocido basaban su entrenamiento y su sistema en interpretaciones personales de cada movimiento, unos veían la técnica, y otros la aplicación pero nadie sabía explicar que había detrás de cada movimiento. No fue hasta que tuvimos acceso a dicha información que se nos abrió un universo de posibilidades. Ya no había tan solo técnicas o aplicaciones detrás de cada movimiento sino una serie de conceptos (una representación mental) y principios (punto de donde parte una cosa) que nos daban las herramientas para entender y desarrollar con un base sólida y con fundamento el Ving Tsun.

Fue solo cuando obtuvimos acceso a la información transmitida por el Maestro Chan Chee Man,  que se nos reveló un vasto y enriquecedor universo de posibilidades. Esta información trascendió la mera técnica y la aplicación a un nivel más profundo de comprensión. Descubrimos que detrás de cada movimiento de Ving Tsun se encontraban una serie de conceptos, una representación mental del arte y sus principios, que servían como cimientos sólidos y fundamentos sobre los cuales podíamos construir nuestro conocimiento y habilidad en el Ving Tsun.

Estos conceptos y principios no solo enriquecieron nuestra comprensión del Ving Tsun, sino que también nos brindaron las herramientas necesarias para desarrollar un dominio sólido y coherente en este arte marcial. Ya no se trataba solo de aprender técnicas aisladas, sino de comprender cómo todas las piezas encajaban en un sistema integral y cómo podíamos aplicar estos conceptos de manera efectiva en situaciones reales. En esencia, esta revelación abrió nuevas puertas y horizontes para nuestra práctica del Ving Tsun, transformándola en una experiencia más profunda y enriquecedora.

Cuando se le preguntaba al maestro Chan Chee Man acerca del significado de una palabra, una técnica o un movimiento en Ving Tsun, a menudo encontraba dificultades para traducirlo directamente al español u otro idioma, ya que el chino se basa en caracteres que pueden llevar múltiples capas de significado.

Por ejemplo el movimiento Guat Da en lugar de dar una traducción literal, el Maestro Chan Chee Man optaba por transmitir la idea detrás del término utilizando una metáfora visual, como la cuchara para recoger helados  y el movimiento asociado. Esto es una manifestación del enfoque holístico y práctico del Ving Tsun, donde la comprensión profunda de los conceptos y principios a menudo se logra a través de la experiencia directa y la visualización más que a través de traducciones literales.

Este enfoque que se basa en la experiencia y la demostración visual permite a los estudiantes absorber los conceptos de una manera más profunda y completa. A medida que se sumergen en la práctica y la comprensión visual de los principios y técnicas del Ving Tsun, desarrollan una apreciación más profunda de este arte marcial.

No obstante, a pesar de tener acceso a esta «piedra de Rosetta» de sabiduría transmitida por el Maestro Chan Chee Man, es esencial comprender que el Ving Tsun es un sistema de gran profundidad y complejidad. Su riqueza no solo reside en sus técnicas y movimientos, sino también en su conexión con una rica cultura, filosofía e historia china que se ha desarrollado a lo largo de miles de años.

El Ving Tsun ha sido moldeado por las influencias de tres de las filosofías más influyentes del mundo: el Taoísmo, el Confucionismo y el Budismo. Estas filosofías aportan no solo una dimensión espiritual y filosófica al arte, sino también una profunda comprensión de la mente y el cuerpo, que se refleja en la práctica del Ving Tsun.

Por lo tanto, comprender completamente el Ving Tsun no es solo dominar sus técnicas, sino también sumergirse en su rica herencia cultural y filosófica, lo que hace que este arte marcial sea verdaderamente único y valioso.

En el contexto occidental, el trabajo de las formas en el Ving Tsun y en otras artes marciales a menudo se ha interpretado de manera diversa a lo largo de los años. Algunas organizaciones han utilizado las formas como una forma de mantener a los alumnos comprometidos y diferenciarse de otras escuelas, lo que ha llevado a una variedad de enfoques y estilos en la práctica de las formas.

Es cierto que en ocasiones, estas interpretaciones divergentes han resultado en representaciones que carecen de la autenticidad y la esencia del Ving Tsun. Algunos practicantes pueden enfocarse demasiado en la forma superficial de realizar las formas, lo que puede llevar a una falta de comprensión de su verdadero significado y los mensajes ocultos que encierran.

En última instancia, la práctica de las formas no debería limitarse a una mera representación superficial, sino que debería ser una búsqueda de significado y comprensión de los principios fundamentales del Ving Tsun. Un buen maestro puede ser fundamental para ayudar a los estudiantes a descubrir la verdadera riqueza que se encuentra dentro de las formas de este arte marcial.

Las formas de Ving Tsun a menudo se caracterizan por su aparente simplicidad y economía de movimientos en comparación con algunas otras formas de Kung Fu. Esta aparente simplicidad es una de las características distintivas del Ving Tsun y está relacionada con la forma en que se transmitía y protegía el conocimiento en este arte marcial.

La fundadora del Ving Tsun, Ng Mui, desarrolló este sistema con la idea de que fuera fácil de aprender y efectivo en situaciones de combate. Esto se debía en parte a la necesidad de transmitir rápidamente habilidades de autodefensa a personas sin experiencia previa en artes marciales. Además, el Ving Tsun se desarrolló en un contexto en el que los practicantes necesitaban defenderse contra oponentes más grandes y fuertes, por lo que se enfocaba en la eficiencia y la simplicidad en lugar de movimientos elaborados.

La aparente simplicidad de las formas de Ving Tsun puede ser engañosa, ya que encierran una gran profundidad de principios y conceptos. Como mencionamos, estas formas actúan como jeroglíficos que ocultan pequeños «secretos» que solo se revelan a través de la práctica y la comprensión en profundidad. Esta simplicidad en la superficie permite que el conocimiento esencial se transmita de manera efectiva de maestro a alumno, preservando así la autenticidad y la integridad del sistema.

En última instancia, la simplicidad de las formas de Ving Tsun es una de las razones por las que este arte marcial ha perdurado a lo largo de los años y sigue siendo apreciado por su enfoque práctico y efectivo en la autodefensa.

Las formas en Ving Tsun tal y como nos ha transmitido el Maestro Chan Chee Man tienen que enseñar al practicante cuatro pilares básicos:

  • Técnica: Las técnicas en el Ving Tsun se refieren a los movimientos específicos utilizados para atacar, defender y redirigir la fuerza del oponente. Estas técnicas son simples pero altamente efectivas. La práctica constante de las técnicas ayuda a perfeccionar la ejecución y la precisión en el combate.
  • Estrategia: La estrategia en el Ving Tsun implica la capacidad de planificar y ejecutar tácticas efectivas durante un enfrentamiento. Esto incluye cómo posicionarse, cómo controlar la distancia y cómo aprovechar las debilidades del oponente. La estrategia también se basa en la comprensión de los principios fundamentales del Ving Tsun.
  • Fundamentos (Conceptos y Principios): Los conceptos y principios del Ving Tsun son la base del sistema. Incluyen ideas como el control del centro, el uso eficiente de la fuerza, la economía de movimientos y la adaptación a las situaciones cambiantes. Comprender y aplicar estos fundamentos es esencial para tener éxito en el Ving Tsun.
  • Mecánica Corporal: La mecánica corporal se refiere a cómo se utiliza el cuerpo para generar potencia, equilibrio y control en los movimientos. Esto incluye la alineación adecuada de las articulaciones, la coordinación entre la parte superior e inferior del cuerpo y la capacidad de aprovechar la fuerza del suelo. Una buena mecánica corporal es esencial para maximizar la eficacia de las técnicas.

En conjunto, estos pilares proporcionan a los practicantes de Ving Tsun una base sólida para su desarrollo en este arte marcial. La combinación de técnica, estrategia, fundamentos y mecánica corporal permite que el Ving Tsun sea un sistema de autodefensa eficiente y efectivo.

Las formas no deben ser simples repeticiones vacías de movimientos, sino más bien un vehículo para transmitir y consolidar los principios fundamentales del Ving Tsun.

La analogía de las «patas de la mesa» es muy apropiada. Cada uno de los pilares mencionados anteriormente (técnica, estrategia, fundamentos y mecánica corporal) es esencial para que la mesa del Ving Tsun esté bien equilibrada. Si falta alguno de estos pilares, la mesa podría tambalearse, y es responsabilidad del practicante y el maestro garantizar que cada pata esté sólidamente establecida.

La evolución es necesaria en cualquier arte marcial, ya que las circunstancias y los desafíos cambian con el tiempo. Sin embargo, esta evolución debe ser guiada por una comprensión profunda de los principios fundamentales y el espíritu del Ving Tsun. De esta manera, las formas pueden mantener su utilidad y relevancia a lo largo del tiempo.

El enfoque en el «ADN del Ving Tsun» y la idea de que las formas contienen respuestas a las preguntas planteadas subrayan la riqueza y la profundidad de este arte marcial. Las formas no son simplemente movimientos coreografiados, sino un depósito de conocimiento que revela su sabiduría a aquellos que se sumergen en su estudio con dedicación y comprensión

Asi, y para concluir, de esta forma el Maestro Chan Chee Man se convirtió en un faro que iluminó el camino para desvelar estos secretos profundos. Su legado no solo radica en la técnica, sino también en la comprensión espiritual que trasciende el mero aspecto físico de las artes marciales. A través de su compromiso y dedicación a preservar y transmitir la rica herencia del Ving Tsun, abrió las puertas de un mundo en el que la forma y la función se entrelazan en una danza sagrada de habilidad y sabiduría

Así como la Piedra de Rosetta permitió desvelar los secretos de una antigua civilización, el Maestro Chan Chee Man desempeñó un papel esencial al descifrar los enigmas profundos del Ving Tsun. Su legado trasciende las barreras culturales y se convierte en un faro de inspiración para todos los buscadores de conocimiento y sabiduría, recordándonos que la verdadera maestría reside en la relación entre maestro y discípulo, en la búsqueda incansable de la excelencia, y en el eterno compromiso de mantener viva la llama de la tradición.

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