Ving Tsun de salón: cuando el arte marcial se olvida de la realidad

“Lo simple funciona… pero solo si lo has puesto a prueba.”

Llevo más de 30 años caminando con el Ving Tsun, viéndolo evolucionar, dividirse, simplificarse… y también acomodarse.


Este artículo no es una crítica destructiva, sino una reflexión necesaria sobre un fenómeno que se repite demasiado: el Ving Tsun de salón.

Una versión limpia, coreografiada, que puede parecer arte marcial… pero que no sobrevive fuera de un entorno controlado.

¿Qué es el Ving Tsun de salón?

Es un Ving Tsun que:

  • Solo se practica con compañeros previsibles.
  • Vive en las formas, pero nunca en el contacto libre.
  • Cree que el Chi Sao es un combate.
  • Habla de eficiencia, pero nunca ha sido puesto a prueba bajo presión.

Este tipo de práctica genera una falsa seguridad. Y la falsa seguridad es peligrosa.

¿Qué ocurre cuando no hay presión?

El cuerpo aprende desde la comodidad. Pero el combate es caos, desequilibrio, adrenalina.


Y si no entrenas ahí, el cuerpo no sabe qué hacer cuando el guion se rompe.

El Ving Tsun que se queda en el salón es como una espada de madera: decorativa, pero inútil cuando las cosas se ponen feas.

¿Entonces el Ving Tsun no sirve?

Sí sirve. Y mucho.


Pero solo cuando se entrena con honestidad, presión progresiva y desde los principios, no desde la forma vacía.

El Ving Tsun que funciona es el que:

  • Busca la simplicidad bajo estrés.
  • Se adapta sin perder su esencia.
  • Aprende del judo, del BJJ, del boxeo… sin copiar, sino integrando.
  • No necesita parecer marcial: lo es, porque responde.

¿Cómo volver al Ving Tsun real?

Muy sencillo:

  • Entrena con intención.
  • Practica con gente que no se mueve “como tú esperas”.
  • Haz sparring libre. Ensúciate.
  • Reduce lo innecesario. Mantén lo que resiste.
  • Pregúntate cada día: “¿Esto funcionaría si no supiera lo que va a pasar?”

Menos salón, más realidad

El Ving Tsun de salón es bonito, pero frágil.
El Ving Tsun real no siempre luce bien, pero responde cuando más lo necesitas.

Mi consejo: honra la tradición entrenando con verdad.

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