Las patadas en Ving Tsun: uso, desuso y por qué deberían utilizarse más

Durante años se ha repetido que en Ving Tsun “no se usan patadas”.

La realidad es más simple y más interesante: sí se usan, pero con cabeza.

Este artículo explica:

  • por qué las patadas siempre han tenido un papel secundario,
  • por qué ese enfoque tenía todo el sentido del mundo,
  • y por qué hoy conviene recuperarlas mejor, sin traicionar el sistema.

El papel de las patadas en el Ving Tsun

El Ving Tsun no es un sistema limitado, es un sistema selectivo.

Las patadas existen, pero no buscan protagonismo. Su función es clara y concreta:

  • romper la base del oponente,
  • interrumpir su avance,
  • crear una apertura,
  • facilitar la entrada de manos.

Son patadas:

  • bajas,
  • directas,
  • cortas,
  • sin cámara,
  • integradas con los brazos.

En Ving Tsun, la patada acompaña al golpe de mano, no compite con él.

¿Por qué se usan tan poco las patadas?

El poco uso de las patadas no es un error ni una carencia técnica. Tiene razones muy claras.

1. La estructura es prioritaria

Levantar una pierna implica:

  • perder estabilidad,
  • elevar el centro de gravedad,
  • ofrecer oportunidades de derribo.

El Ving Tsun protege la estructura por encima de todo.

2. Distancia de combate

El sistema trabaja en media y corta distancia, donde:

  • las manos llegan antes,
  • el contacto es constante,
  • el tiempo de reacción es mínimo.

En ese espacio, las patadas grandes sobran.

3. Contexto real

El Ving Tsun nace para situaciones reales:

  • suelo irregular,
  • estrés,
  • ropa,
  • posibles múltiples oponentes.

Una patada mal ejecutada puede significar ir al suelo… y eso es justo lo que el sistema evita.

4. Economía de movimiento

Una patada cuesta más tiempo y energía que un golpe de mano.

Y en Ving Tsun, lo corto y directo suele ganar.

Conclusión:

las patadas no se eliminaron, se redujeron a lo esencial.

Ving Tsun y Muay Thai: dos lógicas distintas

Aquí suele aparecer la confusión.

En Muay Thai:

  • la patada es un arma principal,
  • se busca daño acumulativo,
  • se aceptan intercambios,
  • se sacrifica estructura momentáneamente.

En Ving Tsun:

  • la patada es táctica,
  • no busca desgaste, sino inutilizar,
  • se usa y se vuelve al suelo,
  • no se intercambia por intercambio.

Una patada de Muay Thai dice:

“Te voy a romper poco a poco”.

Una patada de Ving Tsun dice:

“Ahora ya no puedes avanzar”.

No es mejor ni peor: es otro propósito.

Entonces… ¿por qué deberían usarse más hoy?

El problema no es que el Ving Tsun tenga pocas patadas.

El problema es que muchos practicantes han dejado de entrenarlas bien.

Hoy se ve con frecuencia:

  • poco trabajo de Chi Gerk,
  • poca sensibilidad de piernas,
  • dependencia excesiva de las manos,
  • dificultad para leer patadas del oponente.

Las patadas deberían usarse más porque:

  • El combate actual es híbrido

La gente empuja, entra fuerte y patea.
Ignorar eso deja huecos innecesarios.

  • No rompen el sistema si se usan bien

Pak Gerk, stop kick, patada frontal baja, rodillas cortas…
todas respetan:

  • la línea central,
  • la estructura,
  • la economía de movimiento.
  • Aumentan la eficacia sin añadir riesgo

Siempre que sean:

  • bajas,
  • cortas,
  • oportunistas,
  • combinadas con las manos en un solo tiempo.
  • Conectan el sistema con la realidad actual

Sin copiar otros estilos.

Sin “modernizar” nada.

Simplemente recordando herramientas que ya estaban ahí.

La clave no es patear más, sino patear mejor

En Ving Tsun:

  • una patada bien puesta vale más que varias mal lanzadas,
  • dos seguidas ya son discutibles,
  • tres seguidas… ya no es Ving Tsun.

La patada correcta:

  • aparece,
  • cumple su función,
  • desaparece.

Como todo lo verdaderamente eficaz.

Conclusión

El Ving Tsun no necesita reinventarse.

Necesita recordarse correctamente.

Las patadas no son un añadido moderno ni una concesión a otros estilos.
Son una herramienta tradicional, austera y brutalmente efectiva cuando se entiende su lugar.

Usarlas mejor no es cambiar el sistema.

Es comprenderlo más profundamente.

“El problema no es levantar la pierna…
es no saber cuándo volver a ponerla en el suelo.”

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