Un nuevo comienzo

Durante estos siete meses de confinamiento y con la única opción de entrenar sólo, con el muñeco de madera, el saco, los cuchillos , etc me han servido para limpiar mi mente y limpiar ese disco duro que es el cerebro. Dejarlo limpio de SPAM, de algunos virus y de la saturación que tenia. Han sido mas de 30 años de entrenamiento sin parar de entrenar, casi 20 años dando clase ininterrumpidamente, y este “parón” me ha servido para dedicarme tiempo a mi, a mis inquietudes, a mis “demonios”, a todas aquellas cosas que estaban en Pause en mi cabeza pero que algún día tenía que prestarles la atención que me estaban pidiendo.

Este tiempo me ha servido para recuperar la ilusión, para sentir una transformación en mí, para pasar de oruga a mariposa y romper esas cadenas que me ataban a la obligatoriedad impuesta por mi mismo de no dejar de enseñar, de no dejar abandonada a la gente, de no “traicionar” a mis maestros.

Ahora siento que soy libre, que puedo mostrar y enseñar sin temer a que nadie me imite, de poder romper esa limitación que tu mismo te impones como profesor para que los alumnos no te copien y que como siempre comentaba no me permitían ser yo mismo, mostrarme tal y como soy, como me siento, como pensaba que debía trabajar yo mismo para sentirme completo.

Como muchos saben durante estos 25 años de Ving Tsun y Escrima he tenido la suerte de haber entrenado con los mejores maestros en su rama y que me han transmitido muchas y buenas herramientas y conocimientos que solo yo puedo sentir. Siempre utilizo la frase del Maestro Rene Latosa “no intentes imitarme pues mis maestros están muertos” y esa ha sido siempre mi intención a la hora de enseñar. Transmitir lo que se, pero no lo que hago pues es imposible. Vivimos en un mundo de transformación y evolución continua y seguramente lo que hoy digo no sea lo mismo que ayer, de hecho, a veces pongo artículos antiguos donde demuestro lo equivocado que estaba, pero ese era mi conocimiento en esa época y lo que nunca he sido es deshonesto con los demás ni conmigo mismo. Solo espero y deseo que siga así hasta que la vida me lo permita y poder compartir y disfrutar de lo que hago con las personas que aprecio y que creo merecen disfrutar lo mismo que yo.

Ahora por fin hemos vuelto a las clases, clase privadas y de avanzados, clases en las que siento que mi manera de enseñar y de hacer ha cambiado. Pero sobre todo clases en las que he recuperado la ilusión, la alegría, la pasión y el sentimiento de no tener la obligación del compromiso con los demás sino conmigo mismo y con mis pensamientos.

No creo, ni siquiera lo siento, que hay sido deshonesto durante esto años de clase, los que realmente me conocen saben que siempre he intentado dar lo mejor de mí mismo, y si algo me ha caracterizado es el no haber guardado nunca ningún “secreto”, todo lo que aprendía lo mostraba a los demás. Esto habla de mi mismo, de mis emociones, de mis sensaciones y de mis anhelos.

Ahora también he comenzado la practica en otro arte marcial del cual hablaré en otro artículo y que me hace sentir como un niño con zapatos nuevos, de hecho siempre me he sentido un principiante y como decía un anciano maestro de Karate de mas de 90 años al cual le preguntaron que como seguía entrenando a su edad y el contestó “porque todos los días aprendo algo nuevo”.

Un abrazo y gracias por vuestra atención.

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