Los milagros no existen

Hace ya algunos años (exactamente desde Enero de 2008) que tengo la costumbre de apuntar todas y casa una de las clases de los alumnos. Creo que es una muy buena forma de poder valorar el progreso y la dedicación que ponen.

 

Por si a algún otro profesor le sirve de  referencia le comparto una tabla de alumnos que han superado más de 200 clases y en la que se puede ver que el que más clases ha realizado (499) se sale una media de 60 clases anuales y el que tiene la medía más alta consigue una media de 88 clases anuales.

 

ene-08 203 2.03
dic-12 248 4.5
oct-12 255 4.72
ene-12 256 4.06
mar-08 263 2.68
feb-13 278 5.56
sep-08 336 3.36
2008 341 3.41
2008 384 3.84
nov-12 426 7.34
sep-09 438 5.47
2008 499 4.99

Yo como profesor y como practicante de artes marciales desde hace más de 25 años observo que la afluencia a las clases ha bajado notablemente y que el ímpetu, la pasión y la dedicación han decrecido en igual forma. Podeis llamarme nostálgico pero aun recuerdo pasar tardes enteras en el gimnasio entrenando, quedar entre semana y fines de semana con compañeros de gimnasio para practicar y poner en funcionamiento lo aprendido durante la semana, quedar con otros practicantes de artes marciales y otro gimnasios para “hacer guantes” y en definitiva dedicar mucho tiempo a lo que más me gustaba que eran las artes marciales.

 

El otro día un alumno se refirió a ello como que la gente ya no sentía la inseguridad que existía hace ya algunos años, pues a quien no le habían atracado por la calle para quitarle la chaqueta, las zapatillas o el dinero, quien no se había pegado unas cuantas veces, quien no había pertenecido a una pandilla o un barrio que estaba siempre en disputa con otro. En pocas palabras las artes marciales antes eran más necesarías y ahora son más un pasatiempo.

 

Si echamos cuentas ahora entendemos al G.M. Chan Chee Man cuando comenta que el Ving Tsun de ahora definitivamente es mucho peor que antes pues antes se dedicaban en cuerpo y alma a practicar. Según el y compañeros de su época aparte de prácticar varias horas diarias toda la semana, practicaban fuera de clase y luego comprobaban sus habilidades en los “beimo” o combate sin reglas.

Si a alguien le preguntas porqué no viene más a clase siempre te contesta que está demasiado ocupado pero eso no es lo que surge de un reciente artículo de la revista nature. Este artículo recalca los datos guardados en un centro del Reino Únido que guarda la mayor colección del mundo de diarios históricos:

Un estudio que comparó diarios modernos con los que recolectó la BBC en 1961 concluyó, según el artículo de Nature, que “los hombres han reducido la cantidad de horas que pasan en el trabajo pago, aumentando las de trabajo no pago, y en total tienen 50 minutos más de tiempo libre por día”. Las mujeres hacen más trabajo pago -lo que refleja que muchas más mujeres trabajan por un salario ahora que en 1961- y menos trabajo no pago, lo que en total significa poco cambio. El artículo continúa: “En general hay pocas pruebas de que todos trabajen más duro que antes”.

Pero cuando se pregunta a la gente si está más ocupada, dicen que sí. Entonces, ¿qué sucede?

Si se habla con sociólogos e investigadores del uso del tiempo, señalan tres cosas. Primero, cuando se combina trabajo pago y no pago, una pequeña proporción de la sociedad tiene una semana laboral más prolongada que en el pasado: profesionales de alto nivel de educación con chicos pequeños. Una cantidad de gente que escribe, da charlas y crea estudios sobre el empleo moderno entra en esta categoría.

A partir de éstos es fácil generalizar. Pero aun para esta gente, los horarios no son demasiado intensos. Lo que nos lleva a la cuestión de las actitudes. Nature señala: “En la Europa del siglo XIX, tener mucho tiempo libre significaba que se era una persona de elevado estatus social. Un filósofo describió a los intelectuales de París de 1840, que tenían tal abundancia de tiempo “que estaba de moda sacar a pasear una tortuga”.

Ahora todos hablamos de lo ocupados que estamos. Es una señal de estatus, aunque tengamos tiempo para sacar a pasear la tortuga.

Finalmente, sin embargo, el volumen de distracciones modernas puede hacer que nos sintamos más ocupados de lo que realmente estamos. Puede estar trabajando en un empleo de 40 horas semanales y verificar su correo de trabajo cinco veces por la noche mientras cena o ve la televisión. Si cada correo exige dos minutos de atención, eso agrega sólo 10 minutos al trabajo, pero complica todo lo demás.

Si es así, entonces la clave para sentirse ocupado puede ser bastante simple: deje de hacer muchas cosas a la vez. Haga que las distracciones lo distraigan menos y el tiempo dará la misma sensación de siempre.

Sirvan estos datos de referencia para darnos cuenta de que “los milagros no existen” y difícilmente se puede adquirir hoy en día un nivel alto en Ving Tsun salvo contadas excepciones.

 

 

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